domingo, 30 de enero de 2022

Ganar y sentirse ganador


Ganar es ganar. Y solo gana uno. Pero hay formas y formas. Se puede a partir de valores. Se puede desde la integridad y la superioridad ética. Se puede sin pervertir las normas escritas y no escritas. Se puede teniendo talento y talante. Se puede siendo líder pero sabiendo que te debes a un equipo. Se puede no poniendo en riesgo cuestiones que sabes que no deben amenazarse. Se puede sin aliarte con el diablo para cruzar un puente. Se puede respetando al rival. Se puede sin estridencias. Se puede así, claro. Y se puede de otras formas, seguramente más sencillas. Se puede ganar, sí. Pero una cosa es ganar y otra sentirse ganador. Muchas gracias por tantas enseñanzas, Rafa Nadal…


martes, 11 de enero de 2022

Fallece David Sassoli, presidente del Parlamento Europeo

Una visión política y periodística de Europa


 
"Pensemos más a menudo en el mundo en el que tenemos el deber de vivir y las libertades que disfrutamos. Y entonces, digámoslo nosotros, ya que otros, al este, al oeste, al sur, les cuesta reconocer muchas cosas que nos hacen distintos. No mejores, sino distintos. Y que nosotros, europeos, estamos orgullosos de nuestra diversidad. Repitámoslo, porque, que le quede claro a todos en Europa: ningún gobierno puede matar. Y esto no es una cosa banal. El valor de la persona, su dignidad, es el modo de medir nuestras políticas. Con nosotros, en Europa, nadie le puede tapar la boca a los opositores. Nuestros gobiernos, nuestras instituciones que los representan, son el fruto de la democracia, de elegir libremente, de elecciones libres. Ninguno puede ser condenado por su fe religiosa, política, filosófica… Que los jóvenes pueden viajar, estudiar, amar sin ninguna restricción. Ningún europeo puede ser humillado y marginado por su orientación sexual. Que en el espacio europeo, con distintas modalidades, la protección social es parte de nuestra identidad".

sábado, 28 de noviembre de 2015

Black Saturday

Los niños, demasiado mayores para la silla gemelar desde la que otean las siguientes manzanas. La muchacha que la empuja, demasiado joven para que le llamen mamá. La ropa de los tres, demasiado ajada para intuir que ya vino estrenada. El ritmo de ella, demasiado rápido para pensar en un paseo relajado por Jerez. La hora apenas pasado el mediodía, demasiado temprana para buscar un sitio donde almorzar. La excusa al encontrar cerrado el Telepizza, demasiado evidente a oídos de un adulto. La resignación de los críos, demasiado serena para sospechar que despierten a la decepción. El nuevo caminar de la madre, demasiado calmo para anticipar nuevas obligaciones. La promesa de arroz en casa, demasiado previsible para romper la monotonía. El nombre de la calle, Porvenir, demasiado negro tras el black Friday.

viernes, 10 de julio de 2015

Un profesor y un maestro

Uno fue profesor en la universidad y padrino de mi graduación como licenciado en Ciencias de la Información. Otro, un maestro de esta bendita profesión de periodista.
Del primero jamás olvidaré sus lecciones magistrales sobre los sistemas de gobierno en un mundo que se precipitaba, sin saberlo, desde la rigidez del telón de acero hasta el vértigo de la globalización. También atesoro el final de su discurso en la ceremonia de egresados, cuando invitó a mi promoción entera  a aplaudir a nuestros emocionados padres hasta que la atronadora ovación echara abajo el techo del Aula Magna de la Universidad de Navarra…
Del segundo me guardo su honestidad personal y profesional. Su ingenio y su decencia. Su capacidad, tan extraña, de poner al mal tiempo buena cara; incluso de poner buena cara a las malas caras. Me guardo su silencio prudente y su palabra acertada. Su papel como líder ético y moral en una profesión tan acostumbrada a pontificar como huérfana de ese tipo de referencias...

Hoy se han ido Francisco Gómez Antón y Emilio López Mompell. Hoy he perdido a un profesor y a un maestro. 

martes, 19 de agosto de 2014

Va de alcaldes

El poder municipal, dicen, es el más cercano a la ciudadanía. El que comparte con los vecinos y vecinas sus angustias, sus necesidades y sus temores. El que se nutre de sus alegrías y padece con sus frustraciones. El más inmediato; y, por tanto, el más sujeto a la manipulación.

El próximo mes de mayo, si no lo impide un nuevo 18 de julio o el anunciado pucherazo institucional a través de la reforma de la elección de alcaldes, los españoles y las españolas tendremos la oportunidad de elegir a quien debe encargarse de gestionar lo público en nuestro entorno más inmediato.

En este momento procesal, ofrezco dos oportunidades para la reflexión, brindadas por dos alcaldes que claman a gritos ser desalojados de sus responsabilidades municipales. Piensen y recuerden. Y voten en consecuencia. La pena es que haya que esperar hasta mayo.

Uno, el alcalde de Bilbao, Ibon Areso (PNV), que en apenas unos meses ha conseguido que el añorado Iñaki Azkuna pueda ser considerado a perpetuidad como ‘mejor alcalde del mundo’. Él, desde luego, no va a hacerle sombra. Al regidor del Botxo no le entra en la cabeza que una persona pueda elegir la playa para liarse a machetazos hasta la muerte con una mujer y su padre. No es ya que no alcance a comprender cómo puede cometerse semejante atrocidad, independientemente del complemento circunstancial que acompañe a esa infamia. No. La máxima autoridad municipal de una de las mayores ciudades de España, primera de Euskadi, confiesa que “no se llega a entender cómo se va a la playa a hacer una cosa de estas". Hostia pues.
http://www.20minutos.es/noticia/2217337/0/alcalde-bilbao-sorprendido-por-escenario-elegido-por-autor-doble-asesinato-laredo/

Y dos, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP); el mismo que, reinterpretando la doctrina Cañete, aprovechaba sus intervenciones públicas para aleccionar a los malagueños sobre cómo asearse cual felinos en apenas unos segundos y esquivar así el aumento del precio del agua que él mismo había decidido… Todo por el pueblo, pero un pueblo con palanganas, sin agua corriente que haga correr el contador. Ahora, después de que una joven fuera violada por cinco jóvenes durante una madrugada en la Feria malagueña, todo su esfuerzo se centra en restar importancia al suceso, en relativizar el episodio… Dice que en España se cometen unas mil violaciones al año. Debe de ser algo así como el cuponazo, que te toca y te aguantas.
Por cierto, otro día debería hablar de determinados enfoques de informaciones periodísticas manifiestamente mejorables. Los calificativos están de más en determinados casos (en todos, diría yo), en los que no añaden gravedad a un hecho ya de por sí despreciable. Una violación, como un asesinato o cualquier acto de violencia o de abuso de poder, es “brutal” en sí misma. No vaya a ser que un día deje de serlo, simplemente porque no quepa en un titular.

miércoles, 25 de junio de 2014

Ana María

Mi madre conoció a Aida a destiempo. En realidad, la conoció unas horas más tarde. Aida estaba de vacaciones. Y mi madre se asomaba entonces a la vida de su hijo divorciado, el padre divorciado de sus nietos, los hijos de un padre divorciado. Mil kilómetros y dos mil prejuicios no mejoran la perspectiva. Todo lo más, ofrecen tres mil razones para la duda.
  
“Mamá, quiero que conozcas a alguien…”. Tono nokia… Tono nokia… “¿Sí? Ah, hola. ¿Ya vienes? Estoy aquí con mi madre”. Silencio…

Antes de que yo pudiera articular palabra tras cortarse la comunicación, la viuda de Aramburu se precipitó mandíbula abajo en una catarata. El torbellino arrastraba a mis pequeños hijos, que apenas lograban sacar la cabeza de las aguas embravecidas para sumergirse después de tanto en cuanto; a mí mismo, que trataba sin éxito de asirme a los restos del naufragio de un libro de familia con más de treinta años de antigüedad; y a una pobre chica de Cádiz que, ajena a aquel cataclismo, había tenido que modificar sus días de descanso para hacer a última hora una entrevista por teléfono.

“¿Ana María Matute? ¿Que Aida va a venir más tarde porque tiene que entrevistar a Ana María Matute?”, me preguntó su futura suegra, blandiendo ya el cayado de Moisés. Mis hijos, Aida y yo mismo estábamos repentinamente salvados. Y así seguimos. Gracias, Ana María. Y hasta siempre.  

viernes, 1 de febrero de 2013

Dimisión


"Mariano Rajoy debe de dimitir".

No lo digo yo. Lo ha dicho, y dos veces, el coordinador nacional de IU, Cayo Lara. A la luz de los papeles de Bárcenas, los medios de comunicación han interpretado sus palabras y han dado por hecho que el dirigente de IU exigía al presidente del Gobierno su inmediata renuncia al cargo.

Pero, ¿dijo eso realmente?

Tal vez quiso hacerlo, no lo niego. Pero no... La Real Academia Española (Diccionario Panhispánico de Dudas) no deja ninguna duda al respecto:


Así pues, Cayo Lara no exigió nada. Se refirió a una probabilidad o a una mera suposición.

Y yo no puedo estar más de acuerdo con lo que no dijo.

domingo, 27 de enero de 2013

Diario del Carnaval


La prensa liberal de Cádiz, superado ya el Bicentenario de la Constitución de 2012, redescubre el cuarteto en puertas de la Cabalgata del Humor. Todo sea por el turismo. (La foto de Kiki, como siempre, es magnífica; no parece ni robada).

miércoles, 3 de octubre de 2012

Rescate

Europa tiene que hacer algo. Y hacerlo ya. Llevo semanas e incluso meses debatiéndome en una duda constante, pero acabo de llegar al convencimiento de que Bruselas, el Banco Central Europeo o quien corresponda debe tomar medidas con urgencia, no sé si en forma de rescate que nos haga recuperar las constantes vitales o de cordón sanitario que impida la extensión de algún peligroso virus más allá de nuestras fronteras. ¿Por la situación económica? No, no. Es cierto que eso está mal, muy mal. Y que está empeorando por obra y gracia de una panda de ineptos que ha pervertido el verdadero sentido de las instituciones y que está consiguiendo generar una ruina sin precedentes en este país.

Pero, siendo eso gravísimo, hay algo que es verdaderamente demencial y que, llevado al extremo absoluto, es imposible de arreglar. Se trata del absoluto desprecio a las formas escritas y a las normas tácitas de la convivencia en libertad, del secuestro del espíritu de la propia democracia que a mi juicio es igualmente imputable a esos salvapatrias; los mismos que amagan con restringir los derechos fundamentales y que disfrutan a medida que parecen aumentar las condiciones para el surgimiento de tendencias y ademanes ya conocidos cuando los valores democráticos son situados en la picota.

Esta tarde he leído la prueba evidente de que hemos rebasado definitivamente todos los límites de la indecencia en el ejercicio de gestión pública y en la representatividad institucional. Insisto que, para mí, este y no otro es el verdadero mal que nos acucia, porque es el único que no se arregla con dinero. La gota que ha colmado el vaso ha venido de la mano del robo de 300 kilos de cocaína de un depósito oficial bajo custodia policial en la ciudad de Cádiz. ¡¡¡300 kilos de cocaína de un depósito oficial bajo custodia policial!!! En cualquier lugar del mundo civilizado, supongo que el inicio de la investigación para encontrar a los responsables del delito sería simultánea al cese inmediato de los responsables político-institucionales de ese servicio o departamento, cuando no fuera acompañada de la dimisión incondicional.

Puedo suponer que haya otras culturas y otros países de una menor tradición democrática en los que el presunto jerifalte no llegue a conjugar el verbo dimitir pero al menos no ose levantar la voz ni hacerse notar. De esta manera, movido por la vergüenza al ridículo o a la reprobación social, al menos se encerraría en su casa por una temporada, rehuyendo incluso el contacto con su entorno más inmediato tras un episodio en el que, siquiera por omisión, queda mal parado.

Sin embargo, España es diferente; y no digo ya Cádiz. Aquí, el subdelegado del Gobierno de la Nación en la provincia (es decir, un representante institucional, y no cualquiera sino el máximo responsable de la seguridad ciudadana), ha convocado a los medios para decir, tan ancho, dos cosas.

La primera, que el robo ha sido cometido por gente muy cercana al Parque Móvil y a la Policía. Teniendo en cuenta que el garaje del Parque Móvil era el lugar en el que estaba situado el depósito en el que los agentes guardaban la droga aprehendida, se podría parafrasear al subdelegado repitiendo aquella frase de "la Policía no es tonta; hay colillas, aquí han fumado".

Y la segunda, que es incluso mejor y que supongo es una solicitud de cese inmediato, con premeditación y publicidad, pero en clave, para que solo le entiendan sus superiores. Porque ha señalado que la situación de deficiencias de seguridad en esas instalaciones denunciada por sindicatos policiales "se arrastra desde hace tiempo"; y se ha descolgado poco menos que responsabilizando de lo que ahora (septiembre de 2012) ha pasado en Cádiz al anterior Gobierno del PSOE porque "en ocho años no ha hecho nada para solventar los problemas". La parte más en clave de la solicitud de cese del subdelegado, sin embargo, ha sido la que recomendaba pedir "explicaciones" de lo sucedido (consiguientemente, del robo de 300 kilos de cocaína de un depósito oficial bajo custodia policial) tanto al ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como al ex ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "porque no se corrigieron entonces las deficiencias detectadas".

Hoy, alguien se ha encontrado con una ocasión de oro para corregir las "deficiencias detectadas" en las palabras del subdelegado del Gobierno (de un Gobierno que tomó posesión a finales de diciembre de 2011, hace casi diez meses). Porque alguien debería hacerlo, de manera fulminante. Aunque también podrá darle amparo, como a la diputada que gritó a los parados "que se jodan"; o reírle las gracias, como cuando alguien dijo que los niños andaluces estaban en clase tirados en el suelo porque no tenían sillas ni mesas; o hacer piña con él, de la misma manera que se ha hecho en los casos en los que los Presupuestos Generales del Estado han incumplido de manera flagrante la Norma Fundamental de la Comunidad Autónoma... También podrán hacer todas estas cosas, para ninguna de las cuales existe rescate que valga. 

martes, 25 de septiembre de 2012

Septiembre


Septiembre es el mes de la vuelta al cole. Pero un montón de profesores no ha llegado a pisar las aulas, por obra y gracia de quien aplica caprichosamente la calculadora utilizando solo el signo menos para los derechos y las políticas sociales. No pocos alumnos habrán visto complicado también su regreso a las aulas por el descenso de las becas y el aumento de las tasas universitarias, por obra y gracia de un igualmente discriminador uso del botón de la suma. Por obra del más o por gracia del menos, el lado estrecho del embudo siempre les toca a los mismos.

Septiembre es tiempo de cambio. Por ejemplo, de estación. Parece que el otoño comenzará lluvioso, dicen que por los coletazos de una tormenta tropical. Pudiendo llegarnos del otro lado del charco mojitos o merengue, es mala suerte que nos toque una tormenta tropical, algo así como un quiero y no puedo en el ranking de los cataclismos. Justo ahora que algunas personas y ademanes están pidiendo a gritos un auténtico huracán… Los vientos de cambio no acaban de llegar.

Septiembre es septiembre. Treinta días en los que muchas cosas quieren comenzar. Junto con enero, el mes de los buenos propósitos: el de matricularse por enésima vez en ese gimnasio que no se volverá a pisar; el de comprar ese sustitutivo de la nicotina que nos ha caducado del año pasado; el de repasar los apuntes de inglés y volver a pensar en preparar el First o el Advanced… Septiembre tiene algo de huída dejando pistas, de voladura controlada, de cambiar algo para que todo continúe igual.

Septiembre es complejidad. Guarda tantos matices que, bajo su apariencia de mes de inicio de todo, esconde su auténtica esencia: se trata de la antesala de un año que arrancará mucho después, precisamente el próximo septiembre. Entonces todo o casi todo empezará de nuevo y ya no hablaremos de este septiembre, en el que un Gobierno empeñado en ser oposición de sus conciudadanos vive permanentemente situado enfrente de su propio país; un septiembre en el que se ha blindado el Congreso, cerrando a cal y canto sus puertas, cuando un pueblo tan soberano como hastiado ha querido llevar ante ellas su grito de indignación; el mismo septiembre en el que la falta de diálogo y me temo que de sentido de la política ha hecho que se abra la caja de los truenos del debate entre españoles de primera y de segunda.

martes, 18 de septiembre de 2012

De blogs y de webs


Ha sido como volver a la infancia, a aquella clase de párvulos en la que una educadora (?) me cogía del pelo del cogote y me llevaba así, a rastras y con las puntas de mis pies apenas rozando el suelo, hasta el lugar donde su capricho decía que debía colocarme. Por un momento he sentido que algo me rozaba el cabello detrás de la oreja y me he puesto de pie de un salto, tratando al tiempo de apartar con enormes aspavientos esa mano amenazadora que parecía regresar del pasado.

Acababa de escuchar en la radio que el Rey ha escrito una carta, que al monarca le ha dado por sentarse ante un ordenador y liarse a pegar teclazos para después ‘colgar’ lo escrito en su página web. No ha pasado ni un segundo y ya he notado a mi espalda una presencia inquietante. Esa presencia, que en realidad resultó ser ausencia, me ha levantado inmediatamente de la butaca para llevarme frente a mi portátil. Allí, dejado caer en la silla, casi atrincherado, me he quedado paralizado un rato mientras el aparato se decidía a arrancar, a la espera de recibir uno de aquellos tirones.

Debe de ser el subconsciente. O la consciencia de que este blog lleva abandonado meses y que, por más que me lo he planteado veces, no he sido capaz de volver a mirarle a la cara. Pero hoy no. Hoy no he osado resistirme y aquí me encuentro, aún con la cabellera intacta y tratando de responderme a una pregunta. ¿Cómo es posible que el Rey, con el liazo de los asuntos de Estado, las cuestiones diplomáticas, los líos del yerno y la niña, el serio riesgo de encontrarse de nuevo con Chávez en la próxima Cumbre Iberoamericana de Cádiz…, con todo eso y con más, sea capaz de sentarse a escribir una entrada en su web y yo tenga mi blog absolutamente abandonado?

Seguramente, el Rey no sepa que esto de escribir en blogs y páginas web engancha, pero más que nada al principio. Ahora mismo no lo sabe, claro, pero después de la emoción del primer momento, le pasará como a mí y le vencerá la pereza. Porque no se trata de una manera fácil. Antes que nada, hay que saber imponerse a la comodidad. Y aun después, tener un buen día. De lo contrario se corre el peligro de dar vueltas y más vueltas a las palabras sin contar nada, como estoy haciendo yo hoy. O de ir tan directamente al grano que se líe parda, mérito que de manera casi unánime se reconoce hoy al primero de los españoles. 

martes, 24 de enero de 2012

Culos


Una muchacha neozelandesa ha sacado el culo a subasta por internet. Ella dice que estaba muy agobiada, que había perdido el empleo hacía unos meses y que no se le ocurrió otra salida que convertir su trasero en un negocio y permitir que, tras el oportuno paso por caja, fuera iluminado.
Aquí, en España, estamos en las antípodas de Nueva Zelanda. En las geográficas; y también, por lo que se ve, en lo que afecta al espíritu emprendedor de nuestro excedente de mano de obra. Cinco millones de parados y ni una sola vocación de emborronarse las posaderas… Y no será porque no parece rentable: la atribulada neozelandesa ingresará algo más de 9.600 euros por convertir su culo en un grafiti.
Parafraseando a Clint Eastwood travestido de Harry Callahan, los culos son como las opiniones: todo el mundo tiene el suyo. Por tanto, lo que haga con sus asientos debe ser asunto de cada cual. ¿Y si todos quienes han perdido el trabajo siguieran el ejemplo de esta muchacha? Pues se crearía empleo, claro. Al menos en el noble gremio de los tatuadores del Reino de España, que no darían abasto ante un mercado potencial de diez millones de nalgas. Esa es, al menos, mi opinión.

lunes, 2 de enero de 2012

Indigente


Dice la cadena SER que el Ayuntamiento de Barcelona ha multado cien veces a un indigente por dormir en la calle. Según la web de la emisora, la última sanción (notificada al comedor social que este hombre suele frecuentar) asciende a 473 euros.
Como soy de letras, he tenido que leer un par de veces la noticia. En la primera me había parecido un disparate administrativo, una barbaridad social, una indignidad política y una abominación moral.
Pero ya en la segunda lectura me he arrepentido de lo aventurado de mi juicio inicial, y he caído en la magnífica ocurrencia: un centenar de multas por indigente, a casi 500 pavos cada una… ¿Para qué molestar a quienes más tienen, a quienes se están forrando a costa de la crisis y acumulan riquezas con el infortunio de otros? Con un par de millones de sin techo basta para arreglar el problema de las arcas públicas de este país.
Y, al paso que vamos, yo calculo que de aquí al verano lo tenemos ya hecho.  

viernes, 30 de diciembre de 2011

2012


Apenas unas horas quedan para que 2011 se deslice entre los dedos del tiempo. Justo a su ocaso amanecerá 2012, otro año nuevo, una promesa de futuro, una vida aún no hollada.

Siempre me ha sorprendido la subjetividad con la que se percibe el paso del tiempo: cómo un mes de disfrute se pasa en apenas un minuto; y cómo segundos de angustia se prolongan como si fueran años…

En términos generales, creo que 2011 era un año caducado antes siquiera de alcanzar su fecha de consumo preferente: incluso quienes han vivido un ejercicio favorable en lo particular no podrán negar que el balance general, como colectividad, se aleja mucho de lo óptimo. Aunque, como siempre, haya habido pescadores capaces de obtener su ganancia aun a fuerza de ser ellos mismos quienes revolvían el río...

El futuro me preocupa enormemente; me temo que el tiempo de los entusiasmos se ha quedado atrás. Caminamos hacia una sociedad menos libre, más insolidaria y, en definitiva, más pobre. ¿La razón? Hemos consentido que se pervierta el significado y la esencia de las palabras: de las auténticas palabras, las que hicieron las grandes revoluciones y las que daban sentido a la apasionante aventura de construir día a día este mundo…

Los grandes conceptos no se hicieron para los hombres pequeños. Y, por obra o por omisión, hemos dejado el mundo en manos de personajes de una talla más que dudosa.

lunes, 25 de julio de 2011

Julio


Medio país de vacaciones. Un cuarto, afanándose en disponer los cubiertos, los manteles y las jarras de sangría, a la espera de que los clientes lleguen al chiringuito. Otro tanto, haciendo cola mientras le preparan la mesa a pie de playa para dar cuenta de la paella o el espeto de sardinas. Y algunos, como yo; dotando al currículum de tal calidad literaria que es una lástima remitirlo a una ETT en lugar de hacerlo al jurado del Planeta.

Julio es un mes extraño. Sí pero no, descanso a medias, mucho calor y pocas ganas; sanfermines, Tour, terrazas y verbenas de pueblo. Casi todo viene trufado por la crisis: de la economía, de la política y, me temo, de la vergüenza.

Este julio he leído noticias que me sobrecogen, más allá de los asesinatos de Noruega: creo que no es lo mismo un atontado que un atentado, y espero que el episodio de Oslo se quede finalmente en la acción de uno o unos descerebrados; sin más repercusión que una tragedia ya de por sí de exageradas proporciones. Tampoco temo a la crisis financiera y las tensiones de quienes quieren pescar en río revuelto. Peces chicos y peces gordos se comerán entre ellos. ¿Y nosotros? Independientemente del color del gato que nos espere al otro lado de la ratonera, seremos los roedores del proverbio hecho célebre por Felipe González tras las enseñanzas de Deng Xiaoping. En eso, como en la isla noruega, tampoco parece que haya escapatoria.

Lo que de verdad me preocupa son las noticias que tienen que ver con la cotidianidad: responsables de instituciones que anuncian graciosamente auditorías privadas en corporaciones públicas; gestores políticos que censuran que un ayuntamiento no haya seguido “criterios empresariales” a la hora de desarrollar sus políticas y ajustar sus cuentas; un jefe de la oposición que se define como ‘campeón’ de la austeridad y oculta sus más que magros ingresos; un dirigente de una comunidad autónoma que trata de ocultar su vergonzante dimisión tras un velo de dignidad cuando pudo haberse revestido de esa virtud en forma de cortinilla de probador... Una lluvia fina mucho más peligrosa que la de Fukushima. La misma lluvia tóxica con la que algunos quieren embarrar el camino hacia el Palacio de La Moncloa.

Es julio. Hace calor. Medio país está de vacaciones. A fuerza de releerlo, hasta me está gustando mi currículum.

viernes, 20 de mayo de 2011

Campaña


Cádiz, Jerez, Algeciras, San Fernando, Chiclana, El Puerto, Sanlúcar, La Línea, Tarifa, Arcos. Y también Puerto Real, Olvera, Conil, Jimena, Grazalema, Benalup, Rota, Alcalá del Valle, Los Barrios, Vejer, Bornos, Paterna, Puerto Serrano, Castellar, Algar, Chipiona, Villamartín, San José del Valle, Trebujena, Ubrique, San Roque, Alcalá de los Gazules… Miles de kilómetros a lo largo y ancho de la provincia de Cádiz en apenas dos semanas de campaña y la consabida etapa preelectoral.

Un himno, el Aria de la Rosa, en casi todas sus versiones; decenas de sonrisas y abrazos; cientos de horas de coche y otras tantas de actos públicos y ruedas de prensa; miles de llamadas de teléfono; millones de impactos de las yemas de los dedos sobre el teclado del portátil… E incontables esperanzas.

El domingo, a eso de las once de la noche, celebraré la victoria del PSOE en las elecciones municipales. Pero hoy ya puedo celebrar sentirme partícipe de un proyecto colectivo que reúne a muchísimas personas que merecen mucho la pena. Personas que quieren que esta sociedad sea mejor día a día; personas que luchan para que el edificio de los derechos y las libertades crezca sólido sobre los ladrillos que otros, a costa de mayores sacrificios, pusieron antes. Personas que comparten una ideología; o mejor, unos principios que se tienen o no se tienen. Personas que dan pleno sentido a las palabras compañero y compañera. Personas que piensan en el nosotros antes que en el yo. Personas.

Sin estridencias ni obscenidades, me apetece decir que me siento orgulloso de todo esto y que, desde mi insignificancia, celebro sentirme parte de algo grande. Como celebraré también la victoria electoral del domingo. Por toda la gente que lo necesita. Por toda la gente que confía en ello. Por toda la gente que lo merece. Y porque, a veces, ganan los buenos.

lunes, 14 de marzo de 2011

Nuclear

No, no voy a escribir de la deformación profesional que me ha llevado a consultar en el diccionario de la RAE el significado del adjetivo ‘nuclear’ y que tampoco me ha descubierto gran cosa: ‘perteneciente o relativo al núcleo’. Tampoco de que, yendo a este sustantivo y descartando conscientemente la dimensión física del vocablo, me he quedado prendado con una acepción que me encanta: "elemento primordial al que se van agregando otros para formar un todo". No, de eso hoy tampoco toca.

Sí quiero redundar en la última entrada de este blog, que hacía referencia a la reciente tragedia vivida en Japón y a sus consecuencias en otros lugares distantes miles de kilómetros. Vuelvo la vista atrás en el tiempo y en el espacio, para concentrarme de nuevo en lo que ha sucedido y sucede aún hoy en el país nipón.

Y reflexiono acerca de una situación que parece obra del talento del más retorcido de los guionistas cinematográficos y que, sin duda, demuestra que la realidad se esfuerza por superar la ficción más audaz. Un terremoto de intensidad desconocida, seguido de un tsunami devastador…

¿Qué jinete de un moderno apocalipsis podría sumarse a estos dos para completar un trío de pesadilla? La amenaza de un desastre atómico, sin duda. Y ahí está, con algún reactor amagando con saltar por los aires para completar una serie de catastróficas desdichas… Las dos anteriores ya no tienen remedio. La que debe ocuparnos es la que toca hoy: la amenaza nuclear.

sábado, 12 de marzo de 2011

Tsunami

Ayer seguí todo lo de cerca que pude las informaciones referentes al terremoto registrado en Japón y sus efectos posteriores en medio mundo: desde la devastación causada en ese país casi de inmediato hasta la angustia que se apoderó después de medio planeta, del Sudeste de Asia a la Centromérica bañada por el Pacífico.

Y, claro, me dio por pensar en los tópicos típicos en estos casos, acerca de las colosales fuerzas de la naturaleza y de la insoportable levedad de quienes, en nuestra inconsciencia, nos sentimos dueños y señores del universo. Pero, tras sobreponerme a esa primera tentación, mi cansado cerebro se entretuvo en una reflexión que temo que enlaza la geología con otras ciencias de carácter eminentemente social.

Se trata de la dificultad de anticiparse, siquiera por unos segundos, a un cataclismo de la magnitud de un terremoto devastador. A pesar de todos los avances en el estudio de los comportamientos de las placas tectónicas, de las cuantiosísimas inversiones en aparatos y observatorios que miden y controlan la evolución de las fallas, la hecatombe llega de improvisto y golpea con toda su crudeza en los instantes que siguen al desastre.

Sin embargo, una vez encajado ese golpe, cabía poca opción para la sorpresa. Los estudiosos del asunto y los medios de comunicación (cierto es que con el rigor científico de los primeros y el alarmismo de los segundos) iban adelantando los acontecimientos. Las autoridades de más de medio centenar de países se pusieron manos a la obra, cada uno en la medida de sus posibilidades, para anticiparse a un posible desastre que avanzaba en términos de muchos kilómetros por hora a través del Pacífico.

Cuando los países y los colectivos sociales conocen los riesgos a los que están sometidos y actúan de forma responsable, minimizan los efectos de un posible desastre. De esta manera, aun habiendo sido muy importantes las consecuencias del terremoto en Japón, la devastación causada por el mismo se habría multiplicado en cualquier otro lugar del globo sin una cultura y una tradición tan arraigada en la limitación de posibles desastres de esa naturaleza. Podrán producirse, sí, pero la sociedad cuenta con mecanismos y procedimientos eficaces, desde la construcción preventiva de edificios siguiendo técnicas antisísmicas hasta la articulación de los equipos de protección civil que ofrezcan una respuesta adecuada ya a posteriori.

El terremoto sucedió. Pero, como se sabía que ese big one llegaría, antes o después, su fuerza destructora equivalente a no sé cuántos miles de bombas atómicas estallando a la vez no causó en Japón los estragos que hace apenas unos meses generó en un país menos afortunado como Haití.

Después, la angustia. La amenaza cierta de un muro de agua que avanza por el océano y que promete multiplicar los efectos del desastre. Los gobiernos, de cualquier ideología y toda lengua, evacuaron a la población más expuesta, articularon una eventual respuesta que atendiera a su ciudadanía, y arbitraron sistemas de respuesta y de socorro. Esto es, fueron conscientes de la intensidad de la amenaza y reaccionaron de forma preventiva. Preventiva y responsable.

Hoy por hoy es imposible predecir un terremoto. Sí se puede, y se debe, ser consciente del riesgo y actuar en consecuencia. Lo contrario sería un ejercicio de irresponsabilidad. Pero, cuando ya se ha producido el estallido y se conoce por las advertencias de los expertos y de los medios de comunicación de todo el mundo que un tsunami avanza por el océano con su carga de muerte y destrucción, ¿habría alguien capaz de no tomar medidas?

(La foto sobre estas líneas está tomada en la muy constitucional y muy ajena a tsunamis ciudad de San Fernando. A la vista está)

martes, 22 de febrero de 2011

22-F

¿Es el Congreso de los Diputados (junto al Senado) la manifestación máxima de la soberanía popular en este país? ¿Son los pasillos de la Cámara, frecuentados por parlamentarios de todos los grupos y por decenas de periodistas, un lugar público rodeado de miles de lugares no solo privados sino absolutamente reservados? ¿Considera que los representantes de la ciudadanía deben mantener unas mínimas reglas de decoro en sus actitudes y sus expresiones, en todo caso atendiendo a la dignidad del resto de cargos electos y de los cuarenta millones y pico de españoles que les pagan su no escaso sueldo ni su menos magra pensión? ¿Entiende que, ni siquiera en conversaciones privadas caben expresiones ni ademanes racistas, machistas, injuriosos ni vejatorios, y menos aun por parte de quienes tienen el privilegio y la responsabilidad de representar al pueblo soberano? ¿Es de recibo que una diputada del PP haya llamado hoy fascista al presidente del Congreso?

Mañana es 23 de febrero. El tango decía veinte; pero para algunos y algunas, treinta años tampoco son nada.

domingo, 6 de febrero de 2011

Periodistas


Jerez acaba de acoger el IV Congreso de Periodistas de Andalucía, organizado por la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa (FAAP). El lema del evento, brillantemente coordinado por María José Pacheco y el resto de la directiva de la Asociación de la Prensa de Jerez, ha sido 'Dignidad, libertad y futuro'.

Considero magnífico que mi ciudad haya sido sede de este foro de comunicadores, y que se hable abierta y públicamente, sin rubor, de conceptos de semejante trascendencia. ¿Se habrán superado por fin aquellos tiempos en los que a los periodistas jerezanos se les presionaba con técnicas y argumentos mafiosos? ¿Nadie escucha al otro lado del teléfono aquello de “te voy a echar de Jerez”? ¿Ya no se estila el “espero que pagues con sangre por lo que has publicado”?

El futuro está ahí: solo es cuestión de tiempo darte de bruces con él. Nos aguarda a todos; en ocasiones, además, sitúa a cada uno en su sitio.

La libertad, como apuntaba en una entrada anterior, es el bien más preciado para cualquier ser humano. Paradójicamente, quien nunca la ha saboreado, jamás la echa de menos.

Y la dignidad... Es curiosa la dignidad. Al contrario que sucede con el futuro y con la libertad, una vez que se ha perdido la dignidad es imposible recuperarla. Además, ¿quién quiere libertad o futuro sin dignidad?